42-cena-de-navidad-2016

/Cena de Navidad de artistas en Vilaür/

Alberto Udaeta, al ver entrar en el Ü de Vilaür a Teresa, puso los ojos en blanco, abrió ostensiblemente los brazos y aguantó en éxtasis udaetiano (uno de estos días tengo que publicar un texto donde se explica el origen de este éxtasis) hasta que llegamos a su altura. Entonces nos fundimos todos en un abrazo emocionante. José Luis me preguntó si había recibido un mail donde me comentaba sus impresiones sobre L’orgia; le dije que sí, que es uno de mis textos favoritos y convinimos en que su carga metafórica era muy evidente para nosotros, que un día escogimos desclasarnos, pero no para la mayoría, que se queda con la atmósfera sensual y un punto decadente del escenario (que tampoco está mal). Luis Krauel, una extraordinaria combinación de abogado penalista de oficio y pintor, que ha funcionado perfectamente durante medio siglo, ha vuelto a la edad de piedra y está encantado. Recoge piedras de río y las graba con ácido, obteniendo resultados sorprendentes. Se entiende que él es el primer sorprendido. Manolo Ballesteros establece un paralelismo entre arte y cocina, que todos entendemos y estamos dispuestos a ratificar en su mesa. Guerrero habla de Alemania, con la misma pasión con la que pinta. Le sugiero a Enric Pladevall organizar una conferencia de Juli Gutiérrez sobre su abuelo (el de Juli): Alexandre Deulofeu, el padre de la Matemática de la Historia. Víctor Pérez-Porro y Perico Pastor vienen juntos desde Barcelona. Los dos siguen este blog. Perico por solidaridad intelectual, porque sabe que pagué muchas semanas por leerle en La Vanguardia y porque nuestros orígenes son similares: el ala Este del Eixample barcelonés. Víctor abrió el blog, con Hiroshi, en una inolvidable escena en KM7. Me senté un rato a su lado (el de Hiroshi) y me preguntó qué relación tiene mi pintura y mi escultura, una pregunta fácil de responder en una mesa larga donde hay seis o siete conversaciones simultáneas. A Marta, su compañera, que le ha gustado mucho la felicitación que he enviado este año por mail (comprende que el protagonista de esta obra es el vacío central, como lo es el horizonte del mar en el Elogio del Horizonte de Chillida) le gusta más la escultura, aunque entiende perfectamente que todo es una misma cosa. Ella fue bailarina y si a mi me gustara bailar también lo incluiría en el pack de pintura, escultura, literatura y motociclismo. Hiroshi aspira a desaparecer de la obra, mientras que yo intento construir algo a escala humana, hecho por el hombre (no por la naturaleza), intemporal, capaz de trascender. Pero los extremos se tocan y los dos caminos convergen. La hermana de Marta, Montse, está trabajando un mural para Cosmo Caixa (¿lo digo bien?), y Regina pasea su sonrisa con la naturalidad, elegancia y sofisticación de siempre, lo mismo da que se trate de un pequeño pueblo del Ampurdán como de un lujoso apartamento en el centro de Londres.

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