77 Jockey Full of Bourbon
Foto Maria Alzamora

Llevo dos días persiguiendo un texto. Dos días despertándome a medianoche con la impresión de tenerlo; pero no, sólo eran retazos, escritos en el límite del sueño. Basta con que encienda la luz, coja el rotulador y abra el cuaderno y este texto tan bien elaborado, argumentado, primorosamente construido, se desvanece en el aire y con él la ilusión de escribir alguna vez algo verdaderamente bueno. Pensaba también en él en la soledad del coche ayer, volviendo de Barcelona por la AP7, mientras en la radio sonaba música seleccionada por dos músicos: Ariel Rot y Jaime Urrutia. Pusieron Blondie y Professor Longhair. New York y New Orleáns frente a frente.

Poco después de llegar a casa vi en La 2 de TVE (todo parece ir de dos en dos estos días) un programa sobre un fotógrafo francés, JR, que ha hecho una instalación en Morro da Providencia, una de las favelas más peligrosas de Rio de Janeiro, consistente en colocar sobre algunos muros de fachadas seleccionadas grandes retratos en primer plano de hombres, mujeres y niños de la zona, en blanco y negro. El resultado plásticamente es extraordinario. Y conceptualmente más, si cabe. Sacar del anonimato a esta gente, dándoles un lugar relevante en una acción que no comprenden, pero aplauden, es un bonito ejercicio de sensibilidad.

Me recordó la Crown Fountain, de Jaume Plensa.

Hay una frase de Aristóteles (ahora me refiero de nuevo a mi escurridizo texto) flotando todo el tiempo: “la contemplación es el principio de la acción”.

Cuando Etsuro Sotoo (picapedrero japonés de la Sagrada Familia, lo conocí cuando estaba casado con la pianista Hisako Hisaki) dice que el templo son los visitantes y que el resto es ornamentación, quiere decir que la intensidad y la calidad de la contemplación están relacionadas y son las que definen el objeto que merece nuestra atención.

Intento definir qué es la calidad, referida a las cosas que me interesan: arquitectura, pintura, escultura, literatura, música o cine. O un paseo, una sonrisa o una pregunta bien formulada. El entierro del Conde de Orgaz, de El Greco, es un cuadro muy bueno, a mí me encantó cuando tuve ocasión de verlo con calma en Toledo, hace muchos años. Fue una experiencia que recuerdo bien, a pesar del tiempo transcurrido. Y los primeros cuatro minutos de Down by Law, la película de Jim Jarmush, también me parecen de mucha calidad.

La fotografía en blanco y negro de Jarmush y la voz rota de Tom Waits cantando Jockey Full of Bourbon te transportan a su mundo, antes de que empiece el relato. Cuando acaba el tema la cámara hace un fundido, alejándose, y empiezan los títulos de crédito y la película propiamente dicha. Para mí es una experiencia extraordinaria cada vez que la veo, parecida a la que sentí delante del cuadro de El Greco. No sabría decir si mejor o peor, es difícil de cuantificar. Por lo tanto no podría afirmar cuál de las dos imágenes tiene más calidad, si la estática de grandes proporciones y con un colorido muy personal o la que está en movimiento, rodada en blanco y negro y con banda sonora.

En cierta ocasión comí con Joan Brossa y recuerdo que le mencioné esta película (Brossa era un cinéfilo de los de Filmoteca diaria). Le dije que era el mejor inicio de una película que había visto en mi vida y estuvo de acuerdo. Seguramente pensó que hay unos cuantos “mejores inicios” en la historia del cine, pero respetó éste.

Como siempre me he ido por las ramas.

¡Sé que estás ahí!

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