95 Retorno al país de las almas

Ayer noche vi una película que me impresionó: Retorno al país de las almas, de Jordi Esteva. Relata unas ceremonias de iniciación de cultos animistas ancestrales en el sureste de Costa de Marfil.

En realidad, no hay película; en ningún momento tienes la impresión de que ahí, en medio del círculo sagrado, con unas mujeres en trance espolvoreadas de blanco y unos percusionistas tocando con un ritmo trepidante los más variados instrumentos, hay una cámara grabando. Sólo en unas pocas secuencias de enlace se advierte que los personajes actúan, como cuando nuestro anfitrión Yéo, el que presta su voz en off y nos guía a lo largo de toda la película, llega a un poblado y su sobrino corre alborozado a saludarlo. Imagino que se alborozó al menos otra vez, la original, pero son sólo episodios intrascendentes y enternece saber que lo suyo no es el teatro.

Se agradece que todo el protagonismo lo acapare la narración y que nadie del equipo aparezca en ningún momento en escena. Detesto los documentales con susurros ante la cámara, acompañados de sonrisas cómplices, de naturalistas franceses o australianos (disfrazados de Grace Kelly y Clark Gable en Mogambo) formados en universidades norteamericanas.

Nunca he estado en África, ahora al menos puedo decir que la he visto. Las imágenes son bellísimas, la fotografía impactante y los personajes son reales y, por lo tanto, interesantes y atractivos. Lo que cuenta Yéo Douley no lo entiendo, tampoco lo intento, sé que sabe cosas que yo ignoro y con esto me basta. Le acompaño en su viaje, subo en vetustos autobuses todo-terreno, vadeo ríos, saludo a familiares, amigos y conocidos y me adentro en la selva cuando me invita a hacerlo.

Los sacrificios de animales no me gustan porque hace varias generaciones que otros matan por mí, pero sigo con atención todos y cada uno de ellos hasta que, por fin, una gallina muere bien, con las patas hacia arriba, y nuestro sufrido aspirante a mago y curandero suspira aliviado. Podrá ejercer.

Recuerdo otro documental, que he visto recientemente en televisión, en el que aparecía una procesión de seis o siete curanderos andinos, la mayoría simples ayudantes, tocados con unos ponchos y gorros de lana en los que predomina el color rojo, ejerciendo su medicina tradicional. Llegan a los poblados, reúnen a la gente, se interesan por los enfermos, matan también un animal y leen sus entrañas; y, después, salen a recolectar hierbas mientras cantan canciones en lenguas que sólo ellos conocen. Parecen muy primitivos, puede que lo sean, pero conocían la quinina para tratar la malaria siglos antes que la medicina occidental.

Es evidente que estas mujeres que participan en las ceremonias filmadas por Jordi Esteva y narradas por Yéo están conectadas con la naturaleza de una manera que yo soy incapaz de comprender. A lo máximo que llego es a establecer que un día abandoné la ciudad para vivir de una manera más natural, pasé por una experiencia compartida en una casa aislada en el monte sin agua ni electricidad y recalé finalmente en Ordis, un pequeño pueblo del Ampurdán, donde monté un estudio en el que pasan algunas cosas que también son difíciles de explicar y de comprender para el profano. Hasta aquí he llegado.

Quiero decir que estas aldeas de Costa de Marfil, habitadas por los akán, quedan un poco más allá de Ordis, visto desde Barcelona.

Otra cosa que me impactó, más banal (pero no tanto), fue un baile en la terraza de un bar, en una avenida de una ciudad desconocida. Llamarla terraza es una sublimación, lo de avenida pura exageración, y la ciudad parecía más bien un campamento hecho a base de ladrillo, pero los bailarines eran increíbles: guapos, elegantes, sensuales, con mucha clase. ¡Sofisticados! La camarera destacaría en un local de moda en Manhattan, y no sirviendo copas, precisamente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s