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Foto Maria Alzamora

“En griego, la palabra psique significa dos cosas. Dos cosas diferentes pero muy interesantes. Mariposa y alma. Pero si te paras a pensarlo detenidamente, la mariposa y el alma no son tan distintas, después de todo, ¿verdad? La mariposa empieza siendo una oruga, una cosa fea, prosaica, como un gusano, y luego un día la oruga hace un capullo y después de cierto período de tiempo el capullo se abre y sale la mariposa, la criatura más bella del mundo. Eso también le pasa al alma, Archie. Lucha en las profundidades de la oscuridad y la ignorancia, sufre duras pruebas e infortunios y poco a poco se va purificando por el sufrimiento, fortaleciendo por las calamidades que le ocurren, y un día, si el alma en cuestión se lo merece, sale de su capullo y se remonta en el aire como una magnífica mariposa.”

4321 / Paul Auster

Creo que la palabra gnosis también tiene dos significados. No sé si en griego o en arameo. Dos cosas diferentes pero complementarias: conocimiento e intuición, según el contexto o la voluntad del traductor. Yo hace años que opté por un valor intermedio: el conocimiento derivado de la intuición, que me parece más creativo que el puramente empírico, sobre todo a la hora de abordar temas espirituales. Desde mi particular punto de vista, identifico al artista con el gnóstico, mientras relaciono la ortodoxia con el mercado y la moda que, a modo de doctrina, éste promueve y explota.

Hace unos cuantos meses vino un galerista a mi estudio. Su línea de trabajo, si es que puede decirse tal cosa, no tiene nada que ver con lo que yo hago, o pretendo hacer, pero parecía admirar sinceramente mi obra. Le gustó todo, excepto mis precios, que le parecieron ridículamente bajos. Es un hombre al que le gustan las Ferias de Arte. Entrecerró los ojos, hizo una serie de cálculos y concluyó que tenía que vender demasiadas obras para amortizar un stand. Me encanta hablar de arte con entendidos.

No le volví a ver.

Hace años expuse en una galería y en una de mis esporádicas visitas coincidí con un gran coleccionista, amigo mío y, por descontado, del galerista. Hablamos de precios. No de los míos, sino de hay que ver cómo están las cosas. Cité, cómo no, a Antonio Machado: “Sólo los necios confunden valor y precio”, procurando que no se ofendiera nadie. De una cosa pasamos a otra y les comenté una escena recurrente en mi estudio. Viene gente interesada, todo va bien, hablamos de precios, se tuerce el gesto, cito a Machado y acabo diciendo que Barceló (Kieffer, Hirsch, Koons, Kapoor) no es mejor artista que yo y, sin embargo, sus obras cuestan cien veces más que las mías.

Seguramente nos extendimos más de la cuenta, porque acabamos valorando el impacto del mercado y lo peligrosamente cerca que está del fraude generalizado, un poco como la política española, para entendernos.

Pasados unos días, volví a la galería y su propietario me fulminó con la mirada. Me explicó, muy disgustado, que estaba tratando de venderle a nuestro común amigo un Barceló y que la conversación que sostuvimos le desanimó.

Corolario. Soy un gnóstico. Para sacar adelante mis proyectos creativos necesito un galerista y un editor, y también alguien que se ocupe de la comunicación – un marchante y un agente literario -, pero no tengo nada de todo esto, porque soy un outsider. Criticar el mercado, como hago habitualmente escribiendo, o hablando un poco más de la cuenta, como hice con aquel coleccionista importante en presencia de un intermediario cualificado, no es la mejor manera de hacer amigos, aunque lo que me motive sea una desesperada necesidad de salvar el mundo de la cultura de los mercaderes que ponen en peligro su credibilidad. La independencia tiene un precio y en mi caso, como decía aquel entendido, es ridículamente bajo, no importa que mi trabajo sea bueno, incluso muy bueno.

El mercader insiste, una y otra vez, en que los artistas que he mencionado están “consagrados”, palabra peligrosísima, porque si el mundo del arte no es un foro de debate no es nada. Y, añade, son valores contrastados. Esto último es más coherente con su enfoque profesional, aunque también sea cuestionable.

Lo que no está tan claro es quién es gusano, capullo o mariposa. El tiempo lo dirá.

 

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