3
Instalación del Homenaje a Isaac Albéniz y Alicia de Larrocha, frente a L’Auditori, de Barcelona / Foto Maria Alzamora

Para Jorge Wagensberg

Hola Jorge,

Nos vimos ayer noche en la Nau Gaudí y te busqué en un par de ocasiones, entre otras cosas porque hace tiempo (unos cincuenta años, más o menos) que quiero comentarte algo.

Corrígeme si me equivoco, pero creo que por aquella época (podría ser en el año mil nueve sesenta y cinco, como dicen los argentinos) me diste clases particulares de matemáticas. Yo era un crío y tú casi, pero conseguiste el milagro de que me gustaran y, desde entonces, he disfrutado de este privilegio que es entenderlas.

Ya nada fue como antes, cuando era un niño normal y las odiaba. Pasé a ser raro, y en esas estamos, felizmente.

(En El jovencito Frankestein, de Mel Brooks, hay una escena memorable en la que Igor busca un cerebro para el humanoide del doctor, entre los frascos de cristal bañados en formol que hay en un estante; va leyendo las etiquetas: A +, A -, A normal … y entonces exclama: “¡éste!”).

Anormal o no mi percepción de las cosas cambió y cada vez que te veo, siempre a una cierta distancia y muy de tanto en tanto, pienso en que me gustaría comentártelo.

La memoria es caprichosa, recuerdo que en una de estas clases me explicaste que tenías una novia en Israel. Supongo que te miré embelesado. ¡Una novia! Eso eran palabras mayores. ¡Y en un kibbutz! Pocas veces en tu larga trayectoria habrás despertado una admiración parecida.

En fin, Jorge, otra vez será, pero no quiero dejar pasar otros cincuenta años para darte las gracias por aquellas clases particulares en un piso del Ensanche.

Un fuerte abrazo.

Alfonso

Hola Alfonso,

Gracias por tus palabras. Me das una alegría con eso de que pude colaborar a que hicieras las paces con las matemáticas. Me acuerdo muy bien de aquellas clases. Es muy probable que fueras mi primer alumno.

Aquella novia israelí se llama Zoara y es pianista. Al final se casó con un virtuoso del piano que murió en el escenario mientras tocaba una polonesa de Chopin. La volví a ver hace un par de años…

Yo suelo pasar los veranos en el Ampurdán (Albons), A lo mejor podemos vernos el próximo…

Un gran abrazo,

Jorge

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s