7 Diptico Rojo Rothko (copia)

Estaba pintando una tela grande, apoyada en la pared, y demasiado cerca se estaban secando las tres telas del Tríptico Rojo Rothko, apiladas unas sobre las otras, de manera que la que asomaba al exterior mostraba la cara, es decir, la parte pintada. Debería haberla puesto del revés, para protegerla, pero quería ver cómo evolucionaba el color, día a día, hora a hora. Y sucedió lo que tenía que pasar, sin querer manché el rojo con pintura oscura, en un momento de exaltación gestual en la tela de al lado. No me dí cuenta hasta pasados unos días; por lo visto mi seguimiento minuto a minuto no era tan estricto como pensaba. Las manchas eran pequeñas, pero suficientes para que el conjunto se resintiera, y estaban secas y firmemente asentadas en su lecho carmesí. En estas obras tan esenciales cualquier pequeña alteración es enorme. Valoré la posibilidad de intentar borrar aquellas manchas tan inoportunas, pero soy un pésimo restaurador y sabía que el estropicio sería mayor. Finalmente decidí ser valiente, convertir el tríptico en un díptico y pintar encima del descartado. Sé por experiencia que una menina encima de casi cualquier composición es capaz de hacerla suya. En bastantes ocasiones he pintado su poderoso contorno sobre Dameros, Sillas, Héroes Anónimos y fondos de todo tipo, y siempre los asimila, los hace suyos. Incluso los hace mejores.

Esta menina ha nacido para reinar.

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