black tree

Poco a poco, en la anochecida, el mar comienza a rizarse, se encabrita, se embravece, siniestro por momentos, y todo él se convierte, como decía Ausiàs Marc, en una “cazuela que hierve”; estamos cenando en la terraza y el espectáculo nos tiene cautivados. En cuestión de minutos, la tramontana se ha hecho dueña y señora del mar, y aquellas aguas mansas y translúcidas donde hace un par de horas aún nos remojábamos son ahora sacudidas con violencia por un cúmulo de convulsiones internas y golpeadas por los cruentos azotes del viento súbitamente desatado. La tormenta y el temporal duran apenas una hora, pero han transtornado la placidez del verano. Tras la cena, sumergidos como cada noche en la lectura, oímos todavía el fragor de la “cazuela que hierve”… Ese frenesí, ese súbito arrebato de la naturaleza, quizás nos ayude a entender mejor lo que hoy nos quiere decir W.G. Sebald en su libro Los anillos de Saturno: “Toda la civilización de la humanidad, desde sus comienzos, no ha sido más que una ascua que con el paso de las horas se torna más intensa, y de la que nadie sabe hasta qué punto se va a avivar y cuándo se va a extinguir.”

Àlex Susanna / Libro de los márgenes

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