001 4 Meninas y el NYT (copia)
detalle de Cuatro meninas y el New York Times, 2008

Cuando acabó la proyección de El amor y la muerte, la directora nos explicó que el formato documental invierte los términos del proceso: primero ruedas y luego, en la sala de montaje, escribes el guión. Aunque en este caso -Arantxa Aguirre nos explicó ayer la vida de Enrique Granados- sabes que empieza cuando nace y acaba cuando un submarino alemán, pilotado por uno de estos enajenados mentales que triunfan en tiempos de guerra, torpedea el barco donde viajan Enrique y Amparo. Y mueren. Rosa Torres-Pardo y Arantxa hablaron también de lo difícil que es sacar adelante estos proyectos culturales y creativos, pero acabábamos de ver a Granados luchar toda su vida para tratar de sacar adelante un proyecto vital cultural y creativo. Es lo que hay. El contrapunto nos lo ofreció un ser inenarrable llamado Arcángel (!), que, después de pelearse con una música que se le atragantaba, decidió que Granados, en el fondo, era japonés. Y cantó bien, muy jondo, con el apoyo de Rosa, que le esperó pacientemente al teclado, sin entender nada de lo que le decía pero disfrutando del momento. Arcángel es de estos tipos que se enfrenta a la Filarmónica de Viena y gana por goleada. Se llama temple. Y convicción. Es otro mundo, pero está en este. Volveré a ver El amor y la muerte porque tiene tantos registros (en realidad, es una suite) que necesitaré tiempo para asimilarlos. Es lo que tiene la música. Tienes que repetir.

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