17 Francis Money-Coutts e Isaac Albéniz

Supongamos que yo fuera mañana a la Galería de los Uffizi de Florencia, y supongamos que fueran allí lo suficientemente necios como para venderme La Sagrada Familia de Botticelli por 100.000 libras: ¿no se diría que he obtenido valor a cambio de mi dinero? ¿Cual es entonces la diferencia si en lugar de honrar a un artista muerto comprando su obra ofrezco a un artista vivo la oportunidad de producir su obra?

Esta párrafo, de una carta de Francis Money-Coutts a Rosina, mujer de Isaac Albéniz, con la que siempre tuvo una relación difícil a pesar de la legendaria generosidad del amigo y mecenas de su marido (o quizás debido a ello), me parece admirable.

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