IMG_9627
Homenatge a Isaac Albéniz i Alicia de Larrocha, L´Auditori, Barcelona, 2012

El concierto de ayer noche del Festival Isaac Albéniz de Camprodon fue inolvidable. Alba Ventura tocó en Camprodón hace unos quince o veinte años, cuando ella tenía catorce o quince, porque fue una intérprete muy precoz. Ayer me lo recordaba Carlota Garriga, su profesora de la Academia Marshall Granados: “Era una niña, se sentaba ante el teclado ¡y parecía que tuviera cuarenta años!”. Aquel año mi madre le compró un foulard, en el mercadillo dominical de la plaza del Hotel Camprodon. En el mismo escenario, el Monestir de Sant Pere -sobrio, románico, acogedor-, había tocado Alicia de Larrocha en 1985, inaugurando el festival, y dos años más tarde lo hizo la propia Carlota. Entre las dos, en 1986, cantó Victoria de los Ángeles. A eso le llamo yo empezar con buen pie. Poco después de que Alba estrenara su foulard camprodoní, Jordi Berdala y Justo Romero crearon la Medalla Albéniz, que premia al pianista capaz de tocar con solvencia la suite Iberia integral, un reto que no está al alcance de cualquiera. Es una obra muy exigente, tanto para el público como para el intérprete. Y de nuevo, la Marshall aportó esa calidad especial que la caracteriza: Luis Fernando Pérez y Marta Zabaleta estuvieron magistrales. Todavía resuenan sus notas por las románticas naves del monestir. Ayer, siguiendo esa tradición tan potente, le tocó el turno a Alba Ventura. Y no defraudó, a pesar de que el listón estaba muy alto. Piano e intérprete protagonizaron un baile en el que estaba muy claro quién llevaba a quién. Alba manejó su instrumento con autoridad, dulzura –Evocación-, intensidad –Corpus Christi-, pasión –El puerto-, regocijo –Triana, ¿o va al revés?-, felicidad, algo de preocupación -por las calles desiertas de Lavapiés, de noche, débilmente iluminadas, puede pasar cualquier cosa-, poesía y amor, mucho amor, por la obra, por Albéniz, por ese paseo por el amor y la muerte que es Iberia. Su gestualidad, marca de la casa, cargada de expresividad y verdad, anticipaba lo que vendría inmediatamente después, cosa que le agradecí mucho, porque mi formación musical es precaria, para decirlo con suavidad, y cualquier ayuda es bien recibida. Si no fuera porque es una expresión muy gastada por el uso, diría que fue una noche mágica.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s