Bechstein1

El martes 15 de octubre de 2019 se celebró en CaixaForum Barcelona una interesante reunión entre las familias Albéniz y Money-Coutts. Nos acompañó Jorge de Persia, que es el que más méritos tiene para ser un Albéniz. Por una extraordinaria coincidencia dos de los hermanos Coutts tienen casa en Girona, cerca de La Bisbal, y un tercero vive en Barcelona. Hace diez años contacté con ellos cuando buscaba financiación para mi Hommage to Isaac Albéniz and Francis Money-Coutts, una escultura pública dedicada al mecenazgo que intentaba realizar con motivo del centenario Albéniz. Quería saber si mantenían algún tipo de relación con el banco Coutts, por si podían estar interesados en esponsorizarla. Me hubiera gustado mucho instalarla en Londres. Lamentablemente hace mucho tiempo que no tienen ningún vínculo y no pudieron intermediar para sacar adelante un proyecto que, como tantos otros, permanece desde entonces en stand by. Mientras tanto, Antoni Vila Casas financió la dedicada a los músicos, representados por la gran Alicia de Larrocha, que está actualmente frente al Auditori de Barcelona.

Años después publiqué Suite Albéniz y les envié un ejemplar a varios de ellos. No sé lo que leyeron, porque su español es limitado, pero les gustó. Sobre todo el “¡Pon un Money-Coutts en mi vida!”, con el que acabé una discusión sobre mecenazgo con mi padre, a finales del siglo pasado, subiendo a Camprodón para visitar las obras del museo. Mi padre sostenía el relato familiar de que el “Pacto de Fausto”, como lo llamaban, coaccionaba la creatividad de su abuelo. No es cierto. En primer lugar, porque confundió a Money-Coutts con Henry Lowenfeld, el primero en suscribir un contrato de colaboración en exclusiva con el compositor de Iberia -fue entonces cuando se acuñó este desafortunado título-, y en segundo lugar porque cualquier artista, y sé de lo que hablo, sueña con tener un acuerdo de este tipo. Crispin, el actual barón de Latymer, me escribió dándome las gracias por poner en valor la decisiva influencia de su antepasado y reanudamos el contacto. Hace unas semanas, a propósito de la exposición Ópera: pasión, poder y política, en la que se expone el piano de cola Bechstein que le regaló Francis Money-Coutts a mi abuela Enriqueta, con motivo de su boda con Vicente Alzamora -con este instrumento trabajaban los dos amigos cuando coincidían en Londres-, le expliqué a Lavinia Mayer, responsable de la exposición, la historia del piano y surgió de manera natural la posibilidad de organizar un encuentro de las dos familias en torno a este histórico instrumento. Fue complicado agendar una fecha. Crispin y Shaunagh estaban en Turquía, donde pasan parte del año, Giles en Londres y Fanny, que es la que vive en Barcelona, estaba viajando un mes y medio por Hong Kong y China por motivos laborales.

Después de cruzarnos algunas decenas de mails lo conseguimos y los responsables de CaixaForum nos invitaron a comer en un reservado de la cafetería y nos acompañaron en la visita de la exposición, que es extraordinaria. Junto al Bechstein nos esperaba el responsable de prensa de la fundación y una periodista de La Vanguardia, Maricel Chavarria, que nos hizo una entrevista allí mismo, a pie de piano, después de una sesión de fotos. Casi sin querer se dijeron cosas importantes sobre arte, porque se habla poco de los sofisticados mecanismos internos que hacen posible la creación artística. ¿Quién escribe la historia? ¿Leonardo da Vinci o Lorenzo de Médici? ¿El artista o la persona que le permite desarrollar su talento? Creo que sin Francis, Isaac se habría centrado en la interpretación, como hizo Alicia de Larrocha, porque era un pianista excepcional, y habría descuidado su otra gran pasión, la más importante y trascendente: la composición. Porque había que ganarse la vida. Pocas bromas con eso. El apoyo financiero de su amigo y mecenas le permitió concentrarse en su talento compositivo y ambos legaron para la posteridad obras asombrosas que de alguna manera han cambiado la historia de la música.

Me fascinan las historias paralelas y ahí hay una magnífica.

Aquel mismo día, por la noche, Crispin escribió: How can an inanimate object produce such feelings?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s