0Z7A0121
1985

En unas jornadas sobre música española, en la Academia Marshall-Granados de Barcelona, un hijo de Xavier Montsalvatge comentó que su padre cuestionaba la importancia de Beethoven. Amé al hijo por decirlo y al padre por pensarlo. Albéniz sostenía que Mozart era un genio, sí, de acuerdo, aunque su música resultara demasiado predecible, comparada con la de Wagner. La cuestión es que Montsalvatge, Beethoven, Albéniz, Mozart y Wagner son guays. Molan. Yo no, y en consecuencia mi voz, como la de tantos otros, es fácil de silenciar. A lo largo de mi vida he tenido momentos guays que me han permitido exponer mi obra en fundaciones y museos, así como en espacios públicos, pero mi militancia atemporalista, que con frecuencia entra en conflicto con la contemporaneidad, y mi afición a cuestionar todo lo que se me pone por delante me relegan una y otra vez al olvido, del que salgo cada vez más debilitado. No soporto la sacralización del arte y mi imagen sube y baja como un tiovivo. En una ocasión me invitaron a formar parte de una exposición institucional importante dedicada a Ramon Llull, con motivo del séptimo centenario de su muerte, y me honró que contaran conmigo; luego me desinvitaron, sin previo aviso, simplemente dejaron de contar conmigo porque alguien le dijo al comisario que yo no era guay. Quién sabe, quizás tenía razón.

To be or not to be guay, that is the question.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s