Esta pintura formaba parte de un díptico de grandes dimensiones que expuse en Bélgica en 2017. Un año más tarde la alianza se rompió, la tela de la izquierda se convirtió en una menina apodada Dark Blue, que en este momento está de camino a la Provenza, y la de la derecha en este damero que titulé Si es música, ya en 2018. Me he topado con ella esta mañana, buscando una pintura apropiada para ilustrar un comentario que escribí ayer, al día siguiente del concierto que Alba Ventura ofreció en el Palau de la Música de Barcelona, el 8 de junio de 2021, a las ocho de la tarde. Lo que íbamos a ver y escuchar aquel caluroso atardecer era nada menos que la suite Iberia de Albéniz, entera, una obra maestra de la música para piano en un templo modernista que inspira respeto y cariño a partes iguales. En eso también coinciden, el Palau y Albéniz.

Jorge de Persia, sentado a mi izquierda, me dijo antes de que empezara el concierto que posiblemente de todo el aforo -estaba lleno- yo era uno de los que más iberias integrales había visto y oído. Eso no me convierte en buen auditorio, no lo soy, pero es verdad que he presenciado unas cuantas, desde que asumí la responsabilidad de representar a la familia Albéniz en el museo Albéniz de Camprodón, asociado al festival internacional de música que se celebra cada año, desde hace varias décadas. Una de ellas fue precisamente de Alba Ventura, un 15 de agosto de hace tres años, con motivo de la Medalla Albéniz, y fue el recuerdo de aquella velada inolvidable lo que me llevó a coger el coche y bajar a Barcelona. La propuesta era irresistible, cualquier cosa podía pasar y no era cosa de perdérsela.

Si en Camprodón fue una experiencia, en palabras de la entonces Consellera de Cultura Mariàngela Vilallonga, que le hizo entrega de la medalla, lo de ayer fue, además, un regalo. ¡Qué colorido! Alba disfruta tocando y se nota, transmite alegría, intensidad, goce, también dramatismo, cuando es de eso de lo que se trata, pero sobre todo la alegría de interpretar una obra maravillosa en un lugar extraordinario, con un público con el que conectó con la primera frase de Evocación. Una noche mágica, sin duda, que recordaremos.

No sé si cambiarle el título a la pintura o añadirle un subtítulo: Iberia.

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