Damero, 2014, de la serie Si es música

El Monestir de Santa Maria de Cervià de Ter es una maravilla, recogido, íntimo, románico y con una altura sobrenatural. Nelson Goerner estuvo a la altura del decorado y nos regaló una interpretación soberbia. ¿Por qué nunca había oído hablar de él? La primera parte la dedicó a Chopin y poco a poco la música fue entrando en mí. Es un proceso lento, porque mi formación musical es precaria y en consecuencia mi capacidad de concentración limitada, pero Goerner lo intuyó y se tomó su tiempo, hasta conseguir que el ritmo de mi corazón y el aleteo de sus manos, justo delante mío, palpitaran al unísono. Es una cursilada, lo que acabo de escribir, pero ¿cómo se pinta una gloriosa puesta de sol sin que parezca excesivo? Luego llegó la suite Iberia, la primera parte -la segunda, que completaría la integral, sería al día siguiente-, ahí yo pisaba terreno conocido y pude seguirle mejor. Me impresionó su claridad, su limpieza, las notas se superponían sin molestarse, cada una a su aire, construyendo un relato magistral, de una modernidad atemporal. Esta música tiene más de cien años, pero podía haberse compuesto ayer. A mi derecha, Jorge de Persia estaba conmovido, lo que no es habitual. Por mi parte, en determinado momento de Rondeña estuve a punto de levantarme de la silla, lo que es más raro todavía. Brutal. El primer bis me devolvió al planeta tierra. Tocó un preludio de Debussy, yo esperaba Mallorca, tal vez Sevilla, en plan desenlace apoteósico, y se lo comenté a Jorge, me dijo “Es la esencia…”, y yo callé, disciplinado. Luego nos regaló un Nocturno de Chopin, delicado, poético, tierno, que me hizo comprender de golpe lo que quería decir.

Lo mejor que puedo decir del segundo día del concierto de Nelson Goerner, en el que completó la Iberia, es que estuvo a la altura del primero. Esta vez, en la primera parte sustituyó a Chopin por cuatro Impromptus de Shubert -“¡Esto es Shubert!”, exclamó Jorge con una sonrisa, anticipándose a mi pregunta-, y el bis fue de Brahms.

El tercer cuaderno de la Iberia empieza con El Albaicín, una pieza que le encantaba a Enrique Fernández Arbós, colega y amigo del alma de Albéniz, que quiso orquestarla. No sé por qué siempre recuerdo esta anécdota, cuando la escucho, quizás era una buena idea, aunque no llegara a materializarse. Es una obra muy bella, un poco triste, romántica, Arbós le vio mucho recorrido. Creo que entiendo su perspectiva. Yo de música no entiendo, pero sé algo de procesos creativos y me parece que Arbós, violinista, director y compositor, no brilló como compositor porque no encontró el relato adecuado. Es importantísimo, el relato, porque le sobraban recursos técnicos para afrontar cualquier reto.

El Polo remonta un poco el ánimo, al ritmo de una tonadilla, amable y juguetona, puro Albéniz, y Lavapiés es un cuerpo extraño, muy evocador. En el fondo es más introspectivo que narrativo, a pesar del organillo que se escucha de fondo. No estoy seguro de si el orden de los cuadernos es cronológico, de ser así la tentación de pensar que en este momento, cercano ya el fin, el compositor se olvida del paisaje exterior y se centra en el drama interior es irresistible.

El poeta tiene la última palabra, dice Albéniz, desesperado, pero decidido.

Me doy cuenta de que cuando espero un bis más o menos concreto, como me pasó el primer día, es porque quiero oír la Suite Española, que me parece extraordinaria, a pesar de su aparente sencillez. “Las comparaciones son odiosas”, dice el refrán, pero Alba Ventura, con Sevilla, en el Palau, y Luis Fernando Pérez con Mallorca, en Camprodón, nos devolvieron la sonrisa, después de este paseo por el amor y la muerte, como he llamado muchas veces a la Iberia, parafraseando a John Houston. El propio Albéniz la reivindicaba al final de sus días, y fue Mallorca la pieza que tocó Granados en el lecho de muerte de su amigo. Mi primo Julio Samsó dice que hay Albéniz más allá de Iberia. Tiene razón.

Reivindico la sencillez, en la confianza de que convive perfectamente con la complejidad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s